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VELA LATINA
Elena Montesdeoca
Una característica muy importante de la población aborigen es su gran afición a los deportes, muchos de los cuales se conservan hoy en día. Ejemplo de ello son la lucha canaria, el salto del palo, la bola canaria, el pulseo de piedra…
Sin embargo, es la Vela Latina, deporte autóctono de esta tierra, el que goza de mayor popularidad.
El origen de esta manifestación deportiva no está del todo claro, muchos son los que marcan su inicio hace unos 2000 años relacionándola con los conocimientos adquiridos a partir de la navegación de romanos, bizantinos y árabes, de cuya evolución nacieron las velas actuales.
Sin embargo, la vela comienza a considerarse como un deporte desde 1933, a pesar de otro tipo de actividades que se venían realizando, pues en principio, la vela se concibió como una herramienta de trabajo no exenta de determinadas faenas y competiciones cuando el trabajo lo permitía.
Fue aproximadamente en 1904 cuando empezó la actividad deportiva en Las Palmas de Gran Canaria, relacionada con el nacimiento del Puerto de la Luz en 1883. Muchos barcos que llegaban a la bahía de la capital, tenían que fondear fuera del puerto y era entonces cuando se desarrollaba una importante flota de barquillos a remo y a vela, cuya misión era embarcar y desembarcar los pasajeros y la mercancía. Cuando la actividad del puerto descendía, se organizaban pequeñas regatas entre los barquillos que a larga y con su incremento, comenzaron a tener la resonancia actual. Se trataba del enfrentamiento entre dos o más barquillos desde el desaparecido Túnel de la Laja hasta el Boyón de la Campana, frente a la conocida Playa de las Alcaravaneras, en el cual resultaba ganador el bote con un menor tiempo.

Por otro lado y con los años, el desarrollo de la misma ha pasado por diversas etapas desde que comenzaron las regatas entre los botes, gracias a la ayuda del Real Club Náutico de Las Palmas que se encargaría de la reglamentación y control de las regatas de los botes desde los principios del siglo XX, hasta que se constituye la Sociedad Deportiva Ahemón, que escribió el destino de este deporte hasta que comienza la Guerra Civil Española, conflicto que provoca un parón de la competición hasta casi 22 años después, aunque si bien es cierto, la Vela Latina siempre estuvo latente en los corazones de los isleños.
No fue hasta 1959 cuando se vuelven a organizar las regatas de vela latina que conocemos actualmente, las cuales gozan del éxito y expectación de miles de aficionados que apuestan en la Avenida Marítima para ver la evolución de su bote.
Hoy en día es un deporte completamente consolidado, gracias a la publicación en marzo de 1989 de sus estatutos escritos por la Federación de Vela Latina Canaria de Botes.
Por ello, cabe decir que la vela latina, ha estado siempre presente en multitud de actividades que sostienen y
sostuvieron, en su día, la economía de la isla, desde la pesca y el cambullonero hasta el comercio libre entre barquillos.

Si usted quiere tener el placer de presenciar alguna de estas regatas, sólo tiene que desplazarse al litoral de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y observar el magnifico recorrido que tiene que hacerse siempre en bolina, es decir, procurando arrimarse todo lo posible al viento y así ganar al lado de donde sopla el viento, más conocido como barlovento.
Las competiciones de Vela Latina de Las Palmas de Gran Canaria son, sin duda, las más conocidas de toda Canarias alcanzando en 1963 sus épocas de máximo apogeo.
Se toma, sin embargo, la fecha del 24 de julio de 1904, como la primera regata oficial con motivo de las fiestas patronales del barrio de San Cristóbal. Hoy en día y aprovechando los vientos alisios veraniegos, el calendario oficial se celebra de abril a octubre, pues es en esa época en la que el litoral se encuentra en sus condiciones óptimas.
El habitual punto de partida se encuentra a la entrada de la Ciudad de Las Palmas, es el punto conocido como “La Mar Fea”, luego continua por la Laja, Cardoso, Castillo de San Cristóbal, Las Cañas, Muelle de Las Palmas y Cidelmar hasta que finaliza entre la llamada Falúa de Jurado y el Boyón de la Campana.
Existen dos tipos de competiciones por una parte, el campeonato que es el más importante y, por otro lado, una segunda competición, donde todos compiten contra todos.
El Campeonato, se viene desarrollando desde 1962, por el método de liga, es decir, con recorrido libre y por parejas. El vencedor, será el que acumule una mayor puntuación final. En 1963, se disputa el primer Torneo Eliminatorio, con recorrido también libre y que consiste en ir consiguiendo puesto en las eliminatorias, hasta que se llega a la gran final con tan sólo tres botes.
Por último, cabe destacar La Copa Isla de Gran Canaria, en el que se han de superar una serie de balizas y en la cual participan todos los barquillos.

Es necesario recalcar que toda esta actividad deportiva es fruto de la existencia de los jueces, que se encargan de confirmar o cancelar las regatas, de dar la salida, así como de registrar los tiempos…
Actualmente, la Vela Latina sigue creando la expectación de cada vez más aficionados que se enganchan a un deporte, que subsiste hoy en día gracias a espléndidos patrocinadores tanto públicos como privados así como multitud d clubes que aportan el capital necesario para que una leyenda como la Vela Latina no muera.
El casco del bote de Vela Latina será de madera pudiéndose utilizar también otro tipo de chapado, aunque no sea lo normal, como leito, batiporte y tapa reglada; sin embargo tendrá siempre una eslora máxima de 6.55, una manga de 1.70 metros, un puntal o altura media de 1.35 y nunca se alejará de la línea de construcción tradicional, siguiendo las pautas que exige la Federación.La vela será de forma latina y triangular, esta es una de las características que distingue a la Vela Latina Canaria de otro tipo de modalidad, debe tener un pujamen no superior a la eslora del bote y con la palanca en la que se enverga la vela, de longitud superior a los 13 metros y con un palo de madera redondo u ovalado con un ligero plastificado en su exterior.
Durante las regatas, las maniobras han de ser lo más rápidas posibles. Las tumbadas, repiquetes… requieren, todas ellas, gran agilidad física y mental. No debemos olvidar que un bote de regata es el resultado de un colectivo, la suma de 10 misiones distintas de un equipo, la tripulación. Todos éstos, han de sincronizar sus movimientos para conseguir la perfección, lo que requiere un enorme esfuerzo físico y como no, destreza en los movimientos.
Sin embargo, no debemos olvidar que la picaresca también existe en este deporte, pues gran parte de la tripulación realiza en sus quehaceres diarios trabajos de gran intensidad física, por lo que les resulta mucho menos costoso desarrollar estas tareas en el bote.
Otro punto a destacar en la vela latina, es el papel que desarrolla cada miembro del equipo de tripulación, es decir, del conjunto de hombres y mujeres que tienen que estar perfectamente coordinados para llevar el bote a la meta. De entre ellos destacamos: el llamado mulero, es el que realiza los trabajos que requieren destreza y conocimiento de la mar; el contramurero se encarga de completar las viradas y de la correcta posición de la vela latina; al palo, se les llama a los dos tripulantes mas fornidos, que se encargan de acompasar la fuerza del viento; a cobrar es el tripulante que se coordina con los al palo, para que juntos, aprovechen en cada momento la fuerza del viento; a resonar, debe regular la tensión de la vela; al lastre, es el tripulante que regula la correcta posición de los sacos; a achicar, es otro cometido que consiste en arrojar el agua que ha podido entrar al bote, al exterior; a la escota, es uno de los miembros más importantes pues controla y trata de evitar que el bote trabuque (virarse un bote por su banda, algo que impide seguir compitiendo); a la caña, designa al tripulante que lleva el timón y por lo tanto, se trata de uno de los puestos más importantes; por último, el patrón, responsable máximo del bote y sobre el que recaen éxitos y derrotas.

La construcción de un bote de Vela Latina no es tarea fácil y es llevada a cabo tan sólo por un reducido número de carpinteros entre los que destaca Eusebio Díaz.
La primera parte de este trabajo es construir la base del barquillo, es decir, su columna vertebral que la forma lo que se conoce como roda (tiene forma de i), luego se sigue con la quilla (pieza situada en la parte baja del casco de proa a popa y que le sirve de sostén al mismo), el codaste y el espejo que cierra la popa al bote. Sobre la quilla se colocará el dormido que servirá de espina dorsal de la cual saldrán las costillas unidas mediante una seria de tornillos pasantes grandes.
Posteriormente se coloca en forma de V la cuaderna maestra que determinará la manga o anchura del bote y será además a partir de la cual se coloquen el resto de maestras en un ángulo un poco más cerrado. Todas éstas se protegerán a su vez con una sobrecuaderna, llamada plan.
El resultado, es un casco completamente artesanal que una vez se haya completado con otros artilugios tales como orza, timón, lastres, vela… será un verdadero bote de Vela Latina Canaria. La Federación de Vela Latina Canaria, ha establecido un nuevo reglamento como respuesta a las fuertes polémicas
existentes desde hacía unos años que discutían si era correcto o no que los botes presentasen nuevas tecnologías para mejorar sus resultados en las competiciones. Con ésta se intenta, por lo tanto, poner fin a las múltiples discusiones existentes.
Es lógico, que esta nueva reglamentación resulte controvertida, pero si bien es cierto que el único objetivo de la Federación es mantener la tradición, disminuir las posibles desigualdades existentes entre los botes y aumentar la seguridad para evitar en la medida de lo posible accidentes y averías.
En este nuevo escrito quedan patentes aspectos tales como las dimensiones específicas del casco, los materiales con los que ha de ser construido, los complementos del bote así como los extras de seguridad de los que debe estar provisto.

Finalmente, para concluir, no me gustaría olvidar a todos aquellos regatistas que se han forjado en nuestras aguas y que tantas y magnificas regatas nos han brindado, a todos ellos, gracias por hacer de la Vela Latina lo que es.

 
 
 
 
 
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