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La Palma fue meta soñada para los colonos que después de la conquista se establecieron en ella. La influencia heterogénea y variada de sus pobladores y sus riquezas naturales propician un espíritu tolerante y plural que marcan un modo de convivencia. Repasar algunos de sus rasgos culturales avalará esta merecida reputación.
Se mantiene viva todavía una pequeña industria artesanal de algunos artículos típicos de otras épocas a pesar de las dificultades propias de esta actividad.
En la isla, las tradiciones se guardan celosamente y durante el año, por toda su geografía, las fiestas populares y tradicionales informan un calendario en sus catorce municipios.
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