La índole insular de Lobos impone una clara delimitación natural a este islote de alto contenido paisajístico, singular y representativo de la geología y geomorfología insular. Alberga hábitats muy valiosos, en magnífico estado de conservación donde no faltan endemismos, especies exclusivas o yacimientos paleontológicos. Destaca la presencia de la siempreviva endémica, Limonium ovalifolium canariensis. Además, buena parte de su flora está actualmente protegida por varias normativas.
Fue declarado por el Real Decreto 3058/1982, de 15 de octubre, que crea el Parque Natural de la Dunas de Corralejo e Isla de Lobos y reclasificado por la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias como parque natural
Este espacio junto con las Dunas de Corralejo ha sido declarado como zona de especial protección para las aves (ZEPA) según lo que establece la Directiva 79/409/CEE relativa a la Conservación de la Aves Silvestres. Este espacio es por definición área de sensibilidad ecológica, a efectos de lo indicado en la Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención de Impacto Ecológico.