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Situada en la costa oriental, al borde del cráter volcánico llamado la Caldereta y asentada sobre el antiguo cantón de Tedote, se extiende en forma de anfiteatro la Villa del Apurón, fundada el 3 de mayo de 1493 por Alonso Fernández de Lugo y que al poco tiempo se conoció como Santa Cruz de La Palma.
En las cuevas de Carías tuvo lugar la primera reunión del Cabildo o Ayuntamiento de la isla, que regiría los destinos de la isla desde entonces. El puerto fue la primera obra que se acometió, procediéndose al mismo tiempo a la construcción de viviendas, iglesias, conventos, fortificaciones y hospital. La ciudad, que había sufrido un grave incendio en 1553, a raiz del ataque del pirata Leclerc, más conocido por "Pata de Palo", se remoza y ve surgir nuevos edificios, que suplen a los perdidos, como es el caso del edificio del Ayuntamiento o la iglesia de El Salvador.

Durante el siglo XVIII, Santa Cruz de La Palma se convierte en una ciudad-convento, llena de iglesias y ermitas, llegando a contar con dos conventos femeninos (de clarisas y de dominicas) y dos masculinos (de predicadores dominicos y de franciscanos) en una población que no alcanzaba los dos mil habitantes. El 13 de noviembre de 1585 una flota de 30 navíos a las órdenes del corsario Francis Drake ataca sin éxito Santa Cruz de La Palma. En el siglo XIX tiene lugar la reforma urbanística propiciada por los polifacéticos sacerdotes liberales Manuel Díaz y José Joaquín Martín de Justa, que racionalizan el espacio y disponen nuevos estilos en las fachadas principales de las mansiones señoriales que jalonan la calle Real, principal arteria de la ciudad. Reflejo de un pasado caracterizado por una importante actividad comercial, es el impresionante legado artístico y cultural conservado en esta ciudad, a lo largo y ancho de sus calles y de sus edificios más destacados.

La importancia de Santa Cruz de La Palma ha radicado siempre en el puerto y su comercio exterior, tanto con las otras islas, como con la Península y el resto del mundo. Durante los siglos XVI y XVII, el puerto de Santa Cruz de La Palma fue el tercero más importante del mundo, tras el de Sevilla y el de Amberes, gracias al comercio del azúcar y del vino, que procuró fuertes relaciones humanas y económicas de la isla con el exterior, provocando así la llegada de colonos procedentes de muchos puertos de Europa (Países Bajos, Inglaterra, Italia) atraidos por el floreciente comercio de la agricultura de exportación. Hacia 1564 se crea en La Palma el Juzgado Oficial de la Contratación de Indias de Canarias.
El casco antiguo de Santa Cruz de la Palma está declarado Conjunto Histórico-Artístico, con sus casas señoriales de arquitectura renacentista y colonial.
Sus calles son empinadísimas y su pintoresca y bullanguera Calle Real y su Avenida Marítima que conjuga junto a la costa edificios modernos con los más típicos y antiguos canarios. Sus más importantes monumentos son el Ayuntamiento y la Iglesia del Salvador del Mundo, ambos levantados en el s.XVI, en la Plaza de España, el Convento de San Francisco, también del XVI y el Museo de Historia Natural, con importante fondo de restos aborígenes, piezas zoológicas y una rica biblioteca. Cerca de la ciudad se encuentra el famoso Santuario de la Virgen de las Nieves, patrona de la isla, la cual, alberga una imagen del siglo XIV.


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